ECOS DE USUARIOS: “MARIAN: MI EXPERIENCIA COMO HOSPITALERA”

Apdema; Hospitaleros en Nájera. Camino de Santiago

Nos siguen llegando “ecos” de las experiencias vividas por nuestras chicas y chicos como hospitaleros en distintos albergues del Camino de Santiago. Hoy os presentamos la crónica de Marian Murua sobre su paso por el albergue de Nájera. Durante los 15 días que ha ejercido como voluntaria ha vivido de todo tipo de experiencias. Positivas y negativas. Pero Marian lo tiene claro: las positivas que ganan por goleada. Por eso, “recomiendo a toda la gente que se anime a ser voluntari@. Te sientes bien con los demás y con uno mismo pero eso cada uno lo tiene que probar.”

MI EXPERIENCIA COMO HOSPITALERA

Una experiencia como ser hospitalera es ayudar a los peregrinos, acogerlos como en su propia casa. Llevo como 4 años de hospitalera y te tratan como si fueras uno más sin discapacidad intelectual. Los peregrinos te agradecen con un abrazo y una buena sonrisa.

Una de mis anécdotas ha sido para no olvidar. Ha sido este año, el 3 de septiembre de 2015, en el albergue de Nájera. Era un día tranquilo hasta que una cuadrilla de unas seis personas empezaron a beber alcohol. A las diez se apagan las luces y los peregrinos se tienen que ir a dormir y si quieren estar un rato en el salón tienen que estar en silencio.

Pero a esta cuadrilla les dijimos que bajarían la voz que los demás peregrinos estaban durmiendo pero no hicieron ni caso. Querían ir a fumar y a esas horas ya está prohibido y tampoco hicieron caso.

Entonces les dijimos que íbamos a llamar a la guardia civil y se fueron tres. También hicieron fotos sin permiso. Se llamó a la guardia civil. Vinieron y hablaron con los 3 peregrinos. La guardia civil se marchó y los 3 se fueron a la habitación.

Pero uno de ellos que era holandés, no hacía más que molestar y levantarse al salón. Nosotros no tuvimos más remedio que llamar al jefe del albergue para comentarle lo que había sucedido. Al poco rato, vino. El jefe del albergue no tuvo más remedio que llamar a la policía local para que hablara con él.

Cuando vinieron hablaron con el peregrino en la habitación. Cuando la policía se marchaba, una de las peregrinas salió de la habitación y dijo que ese peregrino le estaba molestando.

La policía local no tuvo que decirle al holandés que saliera al salón. El jefe del albergue dijo a la policía que no lo quería en el albergue.

Los policías le dijeron que saldría del albergue pero él no quería. Se iba a la cama. Tuvieron que detenerlo pero se resistió bastante con gritos y le tiraron al suelo entre 4 hombres para esposarle.

Todos los peregrinos se despertaron con el jaleo que montó el peregrino. Por fin se lo llevaron esposado. Fue todo una locura. Ha sido la primera vez que veo una detención, para mí fue muy impresionante.

Pero no todo son malas experiencias. Por ejemplo, un día que el albergue estaba completo, se dejó a los peregrinos dormir en una esterilla. Y lo agradecieron con un regalo y una buena sonrisa.

El día 9 de septiembre del 2015 llegó la peregrina número 12.000. Se llamaba Silke y era de Alemania. Se ha llevado una figura de peregrino y un pin del albergue.

Yo recomiendo a toda la gente que se anime a ser voluntari@. Te sientes bien con los demás y con uno mismo pero eso cada uno lo tiene que probar.

Espero que os guste mi experiencia, que por cierto no os he dicho que ya va el segundo verano que cumplo el turno de 15 días en lugar de una semana.

Marian Murua

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