ECOS DE USUARIOS: “HOSPITALEROS EN ESTELLA EN JUNIO”, POR ANA, JAVI Y JOSEAN

Hospitaleros voluntarios en el albergue de Estella

Durante el mes de junio, tres de nuestros usuarios se han alternado en sus labores como hospitaleros voluntarios en el albergue de Estella. Tres miradas diferentes de su experiencia en una de las paradas del Camino de Santiago más querida y significada por nuestras y nuestros usuarios.

A continuación, os dejamos con el relato y reportaje fotográfico de Javi Montes, Josean Baroja y Ana Arizti, por este orden.

Este artículo lo escribimos 3 compañeros que hemos estado este mes de junio en Estella: Javi, Josean y Ana.

El día 2 fui al albergue de Anfas de voluntario. Recibí a los peregrinos y peregrinas. La primera noche hubo 7, la segunda 34 que llenamos el albergue y el domingo 8.

Les daba agua a los peregrinos y les enseñaba las instalaciones, les ponía las sábanas desechables en las literas. Había de distintas nacionalidades.

Fuimos Koldo, Jesús Mª y yo a visitar el Monasterio de Iratxe y las bodegas. Lo pasé bien. El domingo fue a verme un amigo que vive ahora en Estella y me enseñó la zona de alternar.

El sábado fuimos al supermercado para hacer la compra para el albergue y preparar el menú.

He venido lleno de picaduras, que nunca me había pasado. A pesar de eso me gustaría volver el año próximo. Jesús Mª me acompañó al autobús para despedirse y nos tomamos un refresco. Me regaló de recuerdo la concha del peregrino”.

“Este año sólo he podido ir tres días y se me han hecho cortos, pero me queda Grañón y Nájera en agosto. He tenido compañeros nuevos que no había coincidido nunca. Nos fuimos un día al Mercado Medieval que había en un pueblo cerca, se llama Artajona. Lo pasamos francamente bien. Os dejo un montón de fotos.

Peregrinos he tenido menos que Javi, el fin de semana empezó flojo pero luego mejoró: el viernes tres, el sábado trece y el domingo diecisiete”.

“Yo he acabado de hospitalera este viernes 30 de junio. Es el cuarto verano que voy y siempre vuelvo muy contenta porque me parece una experiencia agradable. Me siento muy bien porque veo que puedo ayudar a otras personas, lo mismo que a veces me tienen que ayudar a mí.

Esta vez en los ratos libres hemos hecho pastelitos con otra hospitalera y unos broches para que los peregrinos los puedan coger y dejen un donativo.

También he conocido al que hace las conchas que están para que los peregrinos se puedan llevar una. Me emocioné con una familia de peregrinos que los niños nos regalaron a las hospitaleras unas manos de plástico que hacen ellos y marcan el Camino de Santiago.

Ha sido un año con cosas nuevas con la visita incluida de un hospitalero veterano, Joselu.

Javi Montes, Josean Baroja y Ana Arizti

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