SERVICIO DE ATENCIÓN TEMPRANA: FORMARSE PARA CUIDAR MEJOR.
En Apdema, entendemos la formación de nuestros equipos y profesionales como una herramienta de innovación aplicada y de mejora continua de nuestros servicios. Y en el caso concreto del Servicio Foral de Atención Temprana, un servicio que Apdema gestiona desde 1999 y que consideramos uno de los pilares de nuestra labor comunitaria, abordamos la formación no solo como una forma de actualizar conocimientos, sino de seguir reforzando la práctica profesional para ofrecer respuestas cada vez mejores y más ajustadas a las necesidades de cada niña, cada niño y cada familia.
Los dos últimos cursos de formación llevados a cabo en el Servicio de Atención Temprana se enmarcan precisamente en esa forma de entender la atención: como un proceso vivo, abierto al aprendizaje y dispuesto a revisar prácticas para seguir avanzando.
El primero de ellos, ya celebrado se está poniendo en práctica y se centra en la formación en Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación, aborda una línea de trabajo orientada a mejorar la intervención con niñas y niños con dificultades en el habla o el lenguaje mediante recursos como pictogramas, gestos o dispositivos electrónicos. La experiencia desarrollada en el servicio está permitiendo constatar avances en las habilidades comunicativas, una mayor comprensión y ampliación del vocabulario, así como una reducción significativa de conductas disruptivas y situaciones de frustración. Además, esta formación también está teniendo un impacto positivo en las familias, al contribuir a disminuir su nivel de estrés y reforzar su confianza en la comunicación cotidiana con sus hijas e hijos.
El segundo proceso formativo aborda la integración sensorial, es decir, la capacidad del cerebro para organizar estímulos y generar respuestas adaptativas que permitan al niño o la niña desenvolverse, aprender, jugar y regular sus emociones de forma adecuada. Esta formación, iniciada en mayo de 2025 y que continuará en junio de este año, busca comprender y minimizar el impacto de los desórdenes de integración sensorial en los distintos entornos de vida, como el hogar, la escuela y el espacio terapéutico. A partir de esta mirada, el equipo de profesionales del servicio puede identificar mejor las dificultades existentes y aplicar estrategias que favorezcan una participación más adecuada y un aprendizaje más ajustado a cada situación.
Gracias a esta cultura formativa, unida a la adquisición de tecnología y apoyos técnicos como el Innowalk para el fomento de la motricidad, y a una visión de la intervención temprana basada en la cercanía, el acompañamiento y el trabajo compartido con las familias, podemos ofrecer un servicio de calidad, cercano y siempre a la vanguardia.



