DISNEYLAND PARÍS: NUEVO DESTINO DE OCIO INCLUSIVO

Como os informábamos ayer, el viaje a Disneyland París ha sido la gran novedad del programa de Viajes de Pascua y San Prudencio 2026 de Apdema. La propuesta, organizada por el Servicio de Ocio y Participación Social, ha permitido que un grupo de siete personas usuarias, acompañadas por dos monitoras, viviera cuatro días de convivencia, descubrimiento y diversión.

Esta salida ha sido una respuesta al deseo expresado por las personas participantes, que señalaban Disney como un sueño compartido. La planificación, diseñada paso a paso, ha tenido en cuenta la accesibilidad, la seguridad y la autonomía de cada una de ellas.

Más allá del destino, el viaje ha querido poner el foco en lo importante en experiencias de este tipo: ofrecer a las personas participantes la opción de elegir, compartir y ganar autoestima en un entorno nuevo. El desplazamiento en la furgoneta de la entidad facilitó un ritmo tranquilo, con paradas y tiempos flexibles, y reforzó desde el inicio el sentido de equipo. Ya en el alojamiento y en el parque Disney, cada jornada fue una oportunidad para explorar espacios, y gestionar pequeños retos y deseos en grupo.

En Apdema diseñamos este tipo de salidas en grupo con el objetivo de que las personas con discapacidad intelectual amplíen horizontes y fortalezcan su participación social. Y Disneyland ha aportado escenarios de fantasía, encuentros con personajes míticos, gastronomía temática y espectáculos. Pero lo que permanecerá siempre de este viaje es la experiencia humana vivida. El cuidado y respeto mutuos, la amistad y el sentimiento de pertenencia que han construido en este viaje mágico.

A continuación, damos paso a la crónica que nos han hecho llegar desde el Servicio de Ocio y Participación Social, donde se recogen las vivencias personales de este viaje tan especial.

APDEMA apuesta por la magia: cuatro días inolvidables en Disneyland Paris

Este año, APDEMA ha organizado un auténtico viajazo a Disneyland Paris para un grupo de 7 personas, acompañadas por dos monitoras

Han sido cuatro días de diversión sin pausa, emoción en estado puro y momentos que quedarán grabados para siempre. Desde el primer instante, la ilusión se apoderó del grupo: miradas de ilusión, risas constantes y una energía que hacía imposible no contagiarse.

Además, el propio viaje fue parte de la aventura. El grupo se desplazó en la furgo de APDEMA, lo que permitió disfrutar del trayecto con total tranquilidad: paradas cuando hacía falta, canciones a todo volumen y muchas risas tanto a la ida como a la vuelta. Un camino compartido que se convirtió en otra parte esencial de la experiencia y que sirvió para hacer equipo.

Ya en destino, la experiencia continuó por todo lo alto con la estancia en un hotel de Disney, donde el grupo pudo sumergirse por completo en ese maravilloso mundo mágico. Desde allí, cada día comenzaba con ilusión renovada y terminaba con sonrisas imborrables.

El parque fue el escenario perfecto para vivir aventuras increíbles. Atracciones, mundos de fantasía como Frozen, encuentros mágicos con personajes y rincones llenos de emoción hicieron que cada jornada fuese única. El grupo disfrutó intensamente de prácticamente todas las atracciones y vivió cada momento con una alegría difícil de describir.

Durante el desfile de personajes, la energía se desbordó:  música, baile y canciones a todo trapo hicieron de ese momento una auténtica fiesta colectiva llena de emoción y felicidad compartida.

La experiencia gastronómica también sumó magia al viaje, con comidas en restaurantes temáticos como el de Jack Sparrow o el de Ratatouille, donde la ambientación transportaba a otro mundo. Además, la comida  con los  personajes como Pluto, Goofy, Mickey y Minie dejó recuerdos llenos de abrazos, risas y fotografías inolvidables.

El trato del personal del parque fue otro de los grandes detalles del viaje: siempre encantadores, cercanos y atentos, hicieron que el grupo se sintiera en todo momento como auténticas reinas, viviendo una experiencia aún más especial.

El broche final lo puso un espectacular show nocturno junto al castillo de las princesas, un cierre lleno de luces, música y emoción que dejó a todas sin palabras.

Ha sido un viajazo en todos los sentidos, pero si algo lo ha hecho verdaderamente especial ha sido el propio grupo: maravilloso, unido y lleno de respeto. Todas se han cuidado entre sí, demostrando que forman un auténtico equipo, un ejemplo de convivencia, apoyo mutuo y buen hacer.

Y para las monitoras, esta experiencia también deja una huella muy especial. Verles disfrutar como lo han hecho ha sido el mayor regalo posible, un privilegio y una emoción difícil de describir, que convierte cada esfuerzo en algo que merece completamente la pena.

Cuatro días que han pasado volando, pero que dejan una mochila llena de recuerdos felices, emociones compartidas y la certeza de haber vivido algo irrepetible.

Porque cuando hay unión, respeto, ilusión y buena compañía… la magia no solo aparece, sino que se multiplica.

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